¿Qué podrán hacer los participantes después?
Un resumen de funciones ayuda poco si persisten las dificultades. Partimos de tareas concretas: compartir documentos, encontrar información u organizar tareas. Usuarios y usuarios avanzados requieren distinta profundidad.
Aclarar necesidades y conocimientos previos
Análisis de necesidades, presentaciones interactivas, ejemplos, ejercicios y proyectos forman el enfoque didáctico. Acordamos público, situación inicial, temas y alcance antes del programa.
Cuando se acuerde, se trabaja con sus herramientas y entorno. Los ejemplos deben encajar con tareas diarias. Revisamos accesos, equipos y funciones previamente para evitar obstáculos durante los ejercicios.
Aplicar conocimientos y recoger preguntas
Los participantes deben comprender y ejecutar los pasos. Los ejercicios revelan comprensión y necesidades; los comentarios orientan el seguimiento. Una jornada desarrolla competencias, pero siguen haciendo falta reglas y apoyo cotidiano.
Un ejercicio para el trabajo de la próxima semana
Sirve una tarea que realmente deban realizar después: editar un documento compartido u organizar una tarea de proyecto. Revela dudas y debe encajar con las reglas de la empresa para aplicar lo aprendido.
- ¿Qué tarea deben realizar de forma autónoma?
- ¿Qué conocimientos previos tienen?
- ¿Qué apoyo habrá después?
Coordinar formación e introducción
Prácticas, licencias y objetivos de formación deben encajar con las nuevas aplicaciones. Un curso no decide dónde guardar archivos o mantener tareas. La consultoría de Microsoft 365 y colaboración puede abordar esas cuestiones.
Preguntas prácticas
¿Puede la formación realizarse en nuestro entorno de trabajo?
Se acuerda para cada iniciativa. Aclaramos previamente entorno, equipos, accesos y aplicaciones necesarias.

